miércoles, 29 de mayo de 2019

El último akelarre

Autor/a: Ibon Martín
Edición: 4ª ed.
Lugar de edición: Donostia
Editorial: Travel Bug
Año de edición: 2017
Número de páginas: 431
ISBN: 978849440796
Serie: Leire Altuna 3

Este año me he propuesto avanzar y, si es el caso, terminar las series y sagas que tengo empezadas. El último akelarre es la tercera entrega de la serie protagonizada por la escritora Leire Altuna que tan buenos ratos me ha hecho pasar.

Ibon Martín da comienzo a esta historia con una escena muy potente: nos encontramos en Bilbao donde Leire acaba de participar en una regata de traineras celebrada en la ría cuando, tras el bullicio con el que jaleaban a las remeras cesa y se hace el silencio, se da cuenta de que las miradas de la gente se dirigen al parque de Etxebarria donde una bola de fuego cuelga a media altura de su emblemática chimenea. Al principio piensa que es una hoguera de las muchas que habrá esa noche pero la silueta que se vislumbra entre las llamas y los alaridos de dolor no dejan lugar a dudas: una persona se está quemando viva.

La investigación del caso se lo encomiendan a Ane Cestero que, tras su buen hacer en la resolución del caso del sacamantecas –el asesino de El faro del silencio, primer libro de la serie- se tendrá que enfrentar a lo que apunta ser un crimen ritual. Sin embargo, aunque habrá más victimas, contará con la ayuda de Leire e Iñigo, un profesor de criminología, para esclarecer el caso.

Aunque esta es la trama principal, el autor la intercala con una subtrama acaecida en el pasado, concretamente en los años 1609-1610 en el pueblo navarro de Zugarramurdi. Así conocemos a María, una joven pastora a la que su abuela prepara para ser partera, y a la que una amiga acusa de bruja por celos y envidia. También seremos testigos de lo que aconteció allí y en los pueblos de alrededor, un hecho histórico real, en el que más de un tercio de la población fue acusada de brujería, no porque lo fueran realmente, sino por las envidias y rencillas que había entre sus habitantes y también la animadversión del abad del monasterio de Urdax.

Parque de Etxebarria
Pese a que a priori nada tienen en común, las dos historias están relacionadas entre sí, ¿cuál es el nexo de unión? Es algo que deberás descubrir por ti mismo si decides adentrarte en las páginas de El último akelarre y que no te eche para atrás que sea la tercera entrega de la saga ya que cada libro es autoconclusivo y se pueden leer independientemente, si bien es cierto que es mejor leerlas por orden.

Sé que ya lo mencioné en su momento pero lo mejor de estos libros, a parte de lo entretenidos que son si te gusta este género, es el cómo Marín recrea los escenarios en los que desarrolla la historia. Soy bilbaína y he visto reflejada mi ciudad perfectamente con su caos urbano, la universidad de Deusto, el barrio de Santutxu, el parque de Etxebarria y la ría como eje vertebrador de la ciudad. También conozco bien Zugarramurdi ya que vivo en Navarra desde hace unos años y he tenido la suerte de visitar este pueblo en contadas ocasiones y tanto la tranquilidad que allí se respira como sus impresionantes valles, su cueva con el río del Infierno, los prados verdes donde pastan las ovejas y el canto de los pájaros quedan plasmados a lo largo de las páginas.

Cuevas de Zugarramurdi
El libro se estructura en sesenta y tres capítulos y hacen referencia a los días de la la investigación, comenzando el 14 de junio de 2015 y terminando el 27 del mismo mes. Es decir, trece días en los que se desarrolla la trama y en los que nos volvemos a encontrar con los mismos personajes de anteriores entregas: Leire Altuna, la ertzaina Cestero; Iñigo, el profesor de criminología; la hermana y la madre de Leire así como su pareja a los que vemos evolucionar, si bien el cambio más radical se aprecia en Cestero y no tanto en el resto del elenco.

A parte de los asesinatos y la caza de brujas, que son los ingredientes principales de El último akelarre, también nos encontramos con una crítica velada –o quizá no tanto- a los grupos neonazi que atacan a homosexuales, indigentes, extranjeros; también a sectas, manipulando a la gente de forma que anulan su voluntad. Elementos que conjugan un libro entretenido, con un lenguaje sencillo, sin artificios y con capítulos cortos que dan mucho dinamismo a la lectura.

Martín sabe cómo atraer la atención del lector con un ritmo constante que se acelera al acercarse el desenlace donde todas las piezas encajan en su lugar y te das de bruces al descubrir que quien creías que es el asesino nada tiene que ver en las muertes y te sorprendes al ver quién es el culpable y sus motivos, así como el nexo que une la historia del presente con la acaecida en el pasado.

Sé que a más de uno le echará para atrás que sea una serie pero, de verdad, si os llama la atención que no sea impedimento porque, como ya he dicho anteriormente, son libros independientes y autoconclusivos.

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viernes, 24 de mayo de 2019

Por fin es viernes 10

Después de muchas semanas relegando al ostracismo los viernes musicales hoy os dejo con una canción que, desde mi punto de vista, es todo un himno a la libertad y a la reafirmación personal. Aunque ya tiene unos cuantos años en su haber, se publicó en marzo de 1986, a día de hoy no ha perdido vigencia.

Con influencias de música electrónica, así como de Gloria Gaynor o Sinitta, A quién le importa de Alaska y Dinarama invita a gritar a los cuatro vientos su letra, especialmente el estribillo:

"A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga; yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré"


lunes, 20 de mayo de 2019

Las hijas del frío

Autor/a: Camila Läckberg
Título original: Stenhuggaren
Traductor/a: Carmen Montes Cano
Edición: 26ª ed.
Editorial: Maeva
Año de edición: 2014
Número de páginas: 503
ISBN: 978-84-15140-07-8
Serie: Los crímenes de Fajällbacka 3

Animada por el buen rato que me hicieron pasar las anteriores entregas de Los crímenes de Fajällbacka hoy os traigo la reseña del tercer caso protagonizado por la escritora Erica Falk y el comisario Patrik Hedström.

En esta nueva entrega nos encontramos con que Erica y Patrik han sido padres de la pequeña Maja pero, pese a la felicidad que supone tal acontecimiento, Erica está sumida en una depresión post-parto al darse cuenta que la maternidad no es el mundo idílico que ella pensaba; su hija sólo se queda dormida en sus brazos, pide ser amamantada cada poco rato y absorbe todo su tiempo. Por su parte, Patrik ha vuelto al trabajo y debe enfrentarse a un nuevo caso tras recibir el aviso de que un pescador de langostas ha descubierto el cadáver de una niña cuando sacaba su cubeta del agua. Cuando acude al puerto se da cuenta que la niña es Sara, la hija de Charlotte, una amiga de Erica. Aparentemente, todo indica que se trata de un triste accidente hasta que los datos de la autopsia revelan que Sara fue asesinada. ¿Quién puede ser tan cruel para hacerle daño a una niña de siete años?

Patrik y sus compañeros tendrán que investigar para dar respuesta a ésta pregunta que constituye el eje central de la novela pero no será el único ya que se entremezcla con los flashbacks al pasado de una historia acontecida entre los años veinte y cincuenta cuya protagonista indiscutible es Agnes, una niña rica de papá a la que han malcriado toda su vida y que siempre consigue lo quiere. Todo; incluso a Anders, un picapedrero del que se encapricha, pero su vida cambiará por completo cuando descubra que está embarazada y su padre la obligue a casarse. ¿Hasta dónde será capaz de llegar Agnes para conseguir sus metas?

De las tres novelas está es la que más me ha gustado hasta el momento porque, a parte de la investigación del asesinato -que he disfrutado como una enana-, también se tocan otra temas interesantes como el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), el Síndrome de Aspergen (trastorno neurológico del desarrollo que afecta a la capacidad de relacionarse socialmente ya que quienes lo padecen no aprecian la comunicación no verbal, ni las ironías, bromas, sentimientos, etc., también al sistema cognitivo y locomotor), la pedofilia, el maltrato en todas sus vertientes y el suicidio, entre otros. Aunque no se profundiza en cada tema sí sirve para que el lector reflexione sobre todos ellos, algunos han despertado mi curiosidad, como el Aspergen (del que no había oído hablar en la vida), y otros han encendido mi ira (especialmente la explicación que da uno de los personajes para justificar la pedofilia).

Tal vez parezca que hay muchos frentes abiertos pero no es así puesto que estos temas se integran a la perfección en la trama y la historia gira sobre el asesinato de Sara y la historia del pasado de Agnes. ¿Qué relación puede haber entre dos historias que, a simple vista, nada tienen en común? Es algo que tendréis que descubrir vosotros mismos si os animáis a leer Las hijas del frío.

Läckberg crea una historia con un inicio potente puesto que a nadie le deja indiferente el asesinato de un niño, así sea en una novela, y la acción va de menos a más haciendo que el lector elucubre posibles sospechosos así como los motivos que pueden llevar a una persona a cometer un acto tan deleznable.

Soy de esas lectoras que les gusta adivinar quién es el culpable y, en este caso, no he sido capaz de averiguarlo hasta que era obvio, cosa que agradezco gratamente. Lo mismo me ha pasado con la relación que hay entre las dos historias, no veía qué nexo podía haber entre ellas y al descubrirlo me he quedado de piedra. Pero cuando piensas que ya no puede haber más sorpresas, Läckberg riza el rizo en la última página y te deja estupefacta con un acontecimiento que, aunque puedes llegar a intuir tras sopesarlo, no te lo esperas para nada y te dan ganas de ponerte a leer la siguiente entrega de la saga.

Creo que queda patente lo mucho que he disfrutado leyendo esta novela y no sólo porque me ha sorprendido el final sino también porque me sigue resultando muy ameno que se intercale la vida de los personajes permitiendo conocerlos más y ver cómo evolucionan, tanto Erica y Patrik como los secundarios, Martin y Mellberg entre otros.

Habrá quien diga que leído uno leído todos y, puede ser, Läckberg usa la misma fórmula en sus libros: alguien descubre una persona muerta, aparentemente es un accidente, la autopsia desvela un asesinato y se investiga el caso pero es que, si algo funciona, para qué cambiar. Los personajes están bien construidos, las descripciones son buenas para imaginar lo que vamos leyendo y nos metamos más en la historia y las páginas vuelan.

Si os gustan este tipo de historias Las hijas del frío os hará pasar unos buenos ratos de lectura entretenida pero, aunque cada libro es un caso diferente y es autoconclusivo, os recomiendo empezar por La princesa de hielo porque disfrutareis muchísimo más viendo la evolución de los personajes, como ya os decía anteriormente, y os meteréis más de lleno en la historia.

Lástima que Crimen en directo esté en casa de mis padres porque sino me habría puesto a leerlo ya mismo pero tendrá que esperar a que vaya de visita y se venga acompañado de Las huellas imborrables para no quedarme con el ansía de saber qué pasará.

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martes, 7 de mayo de 2019

Mentiras que matan

Autor/a: Sophie Hannah
Título original: The telling error
Traductor/a: Efrén del Valle
Edición: 1ª
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Roca
Año de edición: 2017
Número de páginas: 382
ISBN: 9788416700486

La primera vez que oí hablar de esta autora fue con Los crímenes del monograma pero este título no me llamó la atención, sin embargo, Mentiras que matan me picó la curiosidad y tuve la suerte de ganar un ejemplar en el sorteó que organizó la editorial en su cuenta de Twitter hace ya un tiempo.

Hannah nos presenta a Nicki Clements, una madre de familia que lleva una vida aparentemente normal hasta el día que, en un atasco en Elmhirst Road, reconoce el rosto de un agente de policía que está parando a cada uno de los vehículos. Nicki quiere evitar toparse con él a toda costa y, para ello, no dudará en hace una peligrosa maniobra y salir del atasco en el que está atrapada.

Parece que su plan para esquivar al policía ha salido bien –o eso cree ella- y puede continuar con su vida pero, al día siguiente, será interrogada por la muerte de Damon Blundy, un polémico columnista que residía en Elmhirst Road. Nicki no puede contarles a los detectives que la interrogan el porqué de su maniobra para evitar al agente que estaba parando a los vehículos ni responder a ninguna de las preguntas que le hacen ya que tendría que revelarles el secreto que podría arruinar su vida.

Con un título sugerente y una sinopsis muy atractiva, Mentiras que matan prometía una lectura que atrapa y te tiene pega a sus páginas pero, en mi caso al menos, no ha sido así. Cierto es que tiene un comienzo potente, enigmático y prometedor pese a saber desde el inicio que Damon Blundy ha sido asfixiado de una forma muy particular, que su asesino ha preparado una puesta en escena muy cuidada y que ha dejado un mensaje enigmático -“no menos muerto”- pintado para alguien.

Aunque la idea sobre la que gira la trama, plagada de mentiras y secretos, me ha parecido buena no me ha gustado nada el cómo la desarrolla la autora. Se parte del asesinato de Blundy y, a partir de ahí, Nicki –una mentirosa patológica- narra en primera persona sus motivos para no desvelar el secreto que guarda, pero es que lo hace contando mentiras absurdas y delirantes. Vale que es una novela y todo está permitido pero hay cosas que son de sentido común: nadie que sea inocente y esté considerado como sospechoso de asesinato se pone a mentir a la policía, salvo que esté para encerrar y tirar la llave.

El suyo es un personaje con el que no he logrado congeniar desde el comienzo pero tampoco lo he conseguido con el resto del elenco ya que me han parecido insulsos y nada perfilados puesto que Hannah nos da sus nombres y poco más. Hecho que me ha resultado tedioso porque había momentos en que no sabía cuál de los personajes estaba dando su punto de vista, sensación que se acrecentaba con unos diálogos divagantes y pasajes paranoicos.

Quizá no lo he leído en el mejor momento pero es que no he logrado meterme de lleno en la historia hasta el final cuando la autora va desenredando la madeja de mentiras sobre las que se teje la trama y, ni aún así, le he encontrado mucho sentido. A su favor diré que no he sido capaz de averiguar quién es el asesino, puesto que podía ser cualquiera de los sospechosos, y me ha dejado un poco descolocada.

Otro aspecto que me ha gustado y que contribuye a darle dinamismo a la historia es que se intercalan –con diferente tamaño y tipo de letra- algunas de las columnas que escribía Blundy, así como tweets, y los correos electrónicos de Nicki (parte fundamental para entender su secreto).

Que nadie se desanime si la historia le resulta atractiva o si le gusta el estilo de Hannah, como digo, tal vez no haya leído Mentiras que matan en el momento adecuado y mi opinión será, seguramente, completamente distinta a la tuya si te animas a leerlo.

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