miércoles, 7 de abril de 2021

Los girasoles ciegos

Autor/a: Alberto Méndez
Edición: 14ª ed.
Lugar de edición: Barcelona
Editorial: Anagrama
Año de edición: 2007
Número de páginas: 155
ISBN: 978-84-339-6855-5

Hace ni sé los años que tenía pendiente la lectura de este libro y, como es cortito y no dispongo de todo el tiempo que quisiera para leer, me pareció buen momento para ponerme con él.

Este libro recoge cuatro historias o, como dijo el propio Méndez, cuatro derrotas que nos narran una época que muchos no hemos conocido físicamente pero sí a través de nuestros abuelos o a través de los libros de historia. Una época de silencio y miedo donde expresar unos ideales concretos podía tener como consecuencia la muerte o, en el mejor de los casos, la cárcel. Cuatro historias que, aunque independientes entre sí, se terminan mezclando para contarnos que tras una guerra sólo quedan muertos, lágrimas y dolor.

La primera historia, Si el corazón pensara, dejaría de latir, nos habla del capitán Alegría, un oficial del ejército franquista que asqueado de tanto horror decide rendirse ante el bando republicano el mismo día que las tropas golpistas entran en Madrid. Ni republicanos ni franquistas entienden los motivos de su rendición porque, los primeros, le consideran un loco y, los segundos, un desertor. Pero nadie entiende que su rendición obedece a que ha formado parte de un ejército que no quería ganar una guerra, sino matar a su enemigo.

La segunda historia, Manuscrito encontrado en el olvido, es una especie de diario que un joven poeta escribe en una braña de los montes de Somiedo contándonos por qué huye junto a Elena, su novia, de diecisiete años y embarazada, y cómo ella muere al dar a luz a su hijo en pleno invierno. Esa braña que es refugio de la vida también lo será de la muerte. Este relato es el que más me ha gustado por ser el más intimista y sobrecogedor de los cuatro y por transmitir las sensaciones de un joven que tiene que madurar a golpe de tan duras circunstancias.

La tercera historia, El idioma de los muertos, versa sobre Juan Serna, un estudiante comunista encarcelado en Porlier que trata de alargar su vida contándole al juez militar que instruye su causa, y a su mujer, lo que quieren oír sobre su hijo muerto. Un ser despreciable que Juan convertirá en un patriota heroico a los ojos de sus padres hasta que ya no soporta seguir mintiendo y les cuenta la verdad sobre lo despreciable que fue su hijo.

La cuarta y última historia, Los girasoles ciegos, nos habla de Lorenzo y sus padres: Ricardo y Elena. Lorenzo es un niño que está acostumbrado a ver cómo su padre tiene que vivir oculto tras las cortinas, en la oscuridad, sin que nadie lo vea, ni le sienta, ni le oiga, y que ha de encerrarse en un armario cada vez que suena el timbre de la casa y sus vidas se paralizan por unos segundos. El miedo y las mentiras hacen que Ricardo siga con vida hasta que el hermano Salvador, que confunde el amor con la lujuria y la lascivia, se obsesiona con Elena y un día irrumpe en su casa, dejándose llevar por su obsesión por ella, hecho que provoca un sobrecoger final.

Son cuatro relatos a cual más duro pero escritos con una prosa muy cuidada, poética en algunos momentos, cuyos personajes son cercanos porque, como dice la contraportada, todo lo que se narra en este libro es verdad pero nada de lo que se cuenta es cierto.

Libro altamente recomendable por la sensibilidad y melancolía que transmite pero también por ser un reflejo de una parte de nuestra historia que no debemos olvidar para que no vuelva a repetirse.

Es una lástima que Alberto Méndez falleciera once meses después de que se publicara Los girasoles ciegos, su primera y única obra, que ha sido galardonada, entre otros, con el Premio Setenil 2004 al mejor libro de relatos publicado en España y el Premio Nacional de Narrativa 2005.

Si mal no recuerdo, en 2008 José Luis Cuerda llevó al cine esta obra con las interpretaciones de Javier Cámara y Maribel Verdú, centrándose especialmente en el segundo y cuarto relato de la obra de Méndez.

Portada: https://unodelibros.files.wordpress.com/2012/07/img_20120721_074133.jpg

viernes, 26 de marzo de 2021

Por fin es viernes 20

Últimamente no estoy muy activa por estos lares debido a que nos trasladamos a una nueva casa con todo lo que ello implica, papeleo, mudanzas, reformas… y el poco tiempo libre que me queda se va en estas cuestiones por lo que la lectura queda relegada a unos pocos ratitos de asueto y, mientras me pongo al día con todo lo que tengo entre manos, os dejo con Running wild de los australianos Airbourne. Un tema bastante potente que da título al álbum publicado en 2007 con el que ganaron en los Golden Gods Awards de 2008 el premio al mejor debut.



miércoles, 10 de marzo de 2021

El chico de la bobinas


Autor/a: Pere Cervantes 
Edición: 1ª ed. 
Lugar de edición: Barcelona 
Editorial: Destino 
Año de edición: 2020 
Número de páginas: 542 
ISBN: 978-84-233-5717-8

Todas las reseñas que había leído sobre El chico de las bobinas lo ponían como una buena lectura y, como las historias ambientadas en época de guerra o postguerra me llaman la atención, me animé a adentrarme en sus páginas. Lo cierto es que me ha sorprendido, para bien o para mal, os cuento ahora.

Pere Cervantes nos da la mano para que le acompañemos en una historia que nos lleva al año 1945, concretamente, a una Barcelona gris y triste, donde la miseria y el miedo campaban a sus anchas y reír podría considerarse un acto de locura. Allí conocemos a Nil Roig, un joven que trabaja como repartidor de bobinas de películas en los cines de barrio. El día de su decimotercer cumpleaños, tras terminar su jornada, Nil se topa con un hombre bien trajeado que sale de su portal y que, sin decir ni una sola palabra, le amenaza de muerte haciendo el gesto de cortarle el cuello. Sin quitarse el susto del cuerpo se topará, al entrar al portal, con otro hombre moribundo que le entrega un cromo de un actor de cine y pronuncia el nombre de su padre, del que no sabe nada desde hace años.

Ese cromo, en apariencia insignificante, es un objeto de deseo para un excomandante de la Gestapo y para un policía sin escrúpulos que harán todo lo posible para hacerse con él, sin importar las consecuencias. Para Nil supone una forma de poder acercarse a su padre pero no será una tarea fácil y quizá el precio que tenga que pagar sea demasiado alto. ¿Por qué es tan importante ese cromo? Os dejo que lo descubráis por vosotros mismos.

A partir de aquí nos adentramos en una historia dura, con pasajes que sobrecogen y que ponen el bello de punta pero también habrá momentos para la ternura y otros que nos emocionen. Es una historia que atrapa de principio a fin, no me negareis que el comienzo no es potente y prometedor, con un ritmo rápido que va in crescendo sobre todo a mitad de libro hasta el final. Además, los capítulos son cortos y el tamaño de letra generoso lo que contribuye a que las páginas se devoren pese al número de las mismas.

A lo largo de sus más de quinientas páginas veremos crecer a Nil, sobre todo psicológicamente a base de los palos que le da la vida, también conoceremos a su madre, Soledad, una mujer admirable –como todas las de aquella época- que saca adelante a su hijo como buenamente puede y a la que también veremos evolucionar a golpe de circunstancias. Junto a ellos también estarán algunos vecinos y amigos como Bernardo –que es una especie de padre para Nil-, Paulino, Leo, Quim, Doña Carmen, Delfina, Lolita y muchos otros puesto que estamos ante una novela coral, de barrio, donde las paredes tienen oídos y las escaleras ojos. Pero también nos encontraremos con los malos de la película, especialmente con el inspector Víctor Valiente al que se le coge un odio visceral desde que aparece en escena, y alguna que otra femme fatale.

Pere Cervantes ha sabido crear unos personajes muy bien definidos desde todos los puntos de vista, especialmente desde el psicológico, y que es –desde mi humilde opinión- uno de los puntos fuertes de la novela ya que despiertan en el lector sentimientos varios: desde ternura, pena, compasión, odio, ira y un largo etcétera. Pero también habrá otro personaje importante: el cine, sobre el que se sustenta toda la trama y que será pieza clave para desentrañar un secreto del pasado que pesa sobre la familia de Nil como una losa.

El chico de las bobinas es una historia muy bien escrita, con un estilo cuidado y grandes personajes que se estructura en cuatro partes diferenciadas. La primera abarca desde 1945 a 1947 y sirve a modo de introducción para poner en situación al lector, tanto de la trama como de los personajes. La segunda comprende desde 1947 a 1949 donde se desarrolla toda la parte argumental y vemos evolucionar a los personajes. La tercera se centra en 1949 y supone el desenlace donde todas las piezas encajan en su lugar. Un final que me ha dejado un sabor agridulce, no porque no me haya gustado, ya que hay personajes que tienen lo que se merecen pero otros no merecen lo que les sucede y no me lo esperaba pero, tal vez, con otro final no sería igual de impactante. La cuarta parte se desarrolla en 2021 donde conocemos a Lucas, el hijo de Nil, y me ha resultado un poco prescindible y fantasiosa pero teniendo al cine como protagonista, donde todo es posible, tampoco le va mal a podo de epílogo.

Como decía al comienzo, El chico de las bobinas me ha sorprendido muy gratamente promocionándome una lectura con la que he disfrutado muchísimo pese a la dureza de algunos de sus pasajes, pero no menos dura fue la época que refleja, y que hará las delicias de cualquier lector que quiera adentrarse en sus páginas ya que tiene un poco de todo: desde thriller histórico a novela de espías, pasando por primeros amores y toques costumbristas que no deja de ser un homenaje a todas aquellas mujeres valientes y supervivientes que sacaron a sus familias adelante como buenamente pudieron, también es un homenaje al cine de barrio que sirvió de refugio y evasión en aquellos años grises.

lunes, 1 de marzo de 2021

Empezando lectura 21


Continúo haciendo incursiones en los clásicos de la literatura y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a La dama de blanco de Wilkie Collins, quizá su obra más conocida junto a La piedra lunar. Fue publicada por entregas en la revista literaria fundada por Charles Dickens, All the year around, entre 1859 y 1860 y está considerada como una de las cien mejores novelas de misterio de todos los tiempos.
Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, una joven y rica heredera sobrina del barón Frederick Fairlie. Poco ante de irse, tropieza con una misteriosa dama vestida de blanco que le habla de Limmeridge y de su propietaria fallecida, la señora Fairlie.
Desde el principio Walter siente una gran atracción por Laura, quién está prometida a sir Percival Glyde, que solo busca arrebatarle su herencia. Sólo se interpone en su camino la misteriosa dama de blanco.
Solo he leído las primeras ochenta páginas y me está costando hacerme a su lectura ya que el estilo de Collins me resulta un poco pesado. Veremos cómo avanza porque el argumento en sí no tiene mala pinta.

¿Habéis leído éste u otros títulos del autor?

lunes, 22 de febrero de 2021

El signo de los cuatro

Autor/a: Arthur Conan Doyle
Título original: The sign of four
Traductor/a: Juan Antonio Molina Foix
Edición: 1ª ed.
Lugar de edición: Madrid
Editorial: Valdemar
Año de edición: 2001
Número de páginas: 224
ISBN: 9788477023500
Serie: Sherlock Holmes 2

Poco a poco sigo haciendo pequeñas incursiones en los grandes clásicos y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a la segunda novela protagonizada por el singular Sherlock Holmes y el Doctor Watson, El signo de los cuatro o La señal de los cuatro como también es conocida.

Tras resolver el caso de Estudio en escarlata, Holmes está sumido en un estado de abatimiento ante la falta de actividad pero, cuando la Srta. Mary Morstan se presenta en el 221B de Baker Street y solicita la ayuda de este singular personaje, saldrá de su letargo como por arte de magia. Mary les cuenta que, desde que desapareció misteriosamente su padre –un oficial del ejército en Bombay-, recibe cada año y de forma anónima una caja que contiene una gran perla pero este año, además, había una carta en la que la citan en un determinado lugar de Londres pero que, para evitar suspicacias, puede ir acompañada. De ahí que solicite la ayuda de Sherlock Holmes.

A partir de este momento la mente de Holmes entra acción y seremos testigos de cómo descubre quién se esconde tras el envío de las perlas, así como de todos los acontecimientos que se desencadenan posteriormente y que incluirá una trepidante persecución en lancha por el río Tamesis con la que he disfrutado como una niña con zapatos nuevos.

Como ya hiciera en Estudio en escarlata, Holmes empleará sus dotes de observación y deducción para esclarecer este extraño caso en el que está involucrado el mejor amigo del padre de Mary. ¿Qué papel juega en esta historia? Os dejo que lo descubráis por vosotros mismos si os animáis a leer El signo de los cuatro, una lectura muy entretenida que se lee en nada gracias a capítulos muy cortitos, con una trama muy bien llevada, un lenguaje muy cuidado y unas buenas descripciones que invitan a recrearlo todo como si de una película se tratase.

No sé sí será casualidad o se repetirá el mismo patrón en las siguientes entregas pero, nuevamente, será Watson quien nos cuente en primera persona todo lo que va aconteciendo a excepción del último capítulo en el que uno de los personajes nos dará su versión sobre los hechos que le atañen personalmente y que, a su vez, serán fundamentales para que no quede ningún cabo suelto.

Pese a que se pueden leer de forma independiente, ya que cada libro es una historia autoconclusiva, sí recomiendo leer primero Estudio en escarlata ya que se hacen pequeñas referencias y así se comprende mejor la lectura y porque también se observa la evolución de los personajes y de la relación que se estable entre ellos.

Había leído que El signo de los cuatro, junto a El sabueso de los Baskerville, es una de las mejores novelas protagonizas por Sherlock Holmes y, por ahora, no puedo estar más de acuerdo ya que la he disfrutado muchísimo más que Estudio en escarlata. Sin duda, seguiré leyendo más casos de esta singular pareja literaria.